¿Cómo se hizo «Estado delincuente»?

Este es un fragmento de una entrevista de mayor extensión, hecha por el equipo de El Librero, titulada “Estado delincuente describe la ecuación que tiene postrada a Venezuela” y publicada originalmente en el número 72 esta revista, en septiembre de 2013

Mockup-estado-delincuente

Este es un fragmento de una entrevista de mayor extensión, hecha por el equipo de El Librero, titulada “Estado delincuente describe la ecuación que tiene postrada a Venezuela” y publicada originalmente en el número 72 esta revista, en septiembre de 2013

Carlos Tablante remonta a los tiempos de sus primeras gestiones como diputado por Aragua su interés por el tema en los debates del antiguo Congreso, sobre delincuencia organizada, tráfico y consumo de drogas. “Desde entonces me interesaba por el tema de la delincuencia organizada trasnacional y me di cuenta de que ese cuerpo se alimenta con una sangre que es el dinero, y que si se le sigue rastro al dinero de origen ilícito se haría una gran labor de prevención. Esos grandes capitales de origen ilícito comienzan a tener ahora mayor influencia en actividades lícitas. En los últimos años en Venezuela las redes de corrupción han ido extendiéndose a todo el cuerpo institucional y han ido convirtiendo al Estado venezolano en un Estado delincuente. Es tanta la impunidad por la vía de la corrupción que ésta se ha convertido en el motor de la violencia y en los distintos delitos. Nosotros identificamos incluso un maridaje entre quienes tienen diferencias en el campo ideológico y se ponen de acuerdo cuando se trata de enriquecerse de modo ilícito”.

Marcos Tarre cuenta que este libro surgió de una manera muy lógica. “Carlos y yo coincidimos hace un par de años, cuando comenzaban las mesas de trabajo de los programas de los precandidatos de la MUD. Él tiene una amplísima experiencia en denuncias de corrupción y ahora tiene una fundación dedicada al seguimiento del lavado de dinero. Lo mío está más en el tema de seguridad ciudadana. Comenzamos a hablar y empezamos a ver cómo una cosa se iba relacionando con la otra. Nos llevó dos años de investigación componer este libro, que habla de delincuencia organizada y de la ecuación que forma con la corrupción y la impunidad, la ecuación que genera la inseguridad que estamos sufriendo. Aquí se cree que la corrupción no tiene mayores consecuencias, pero se sabe, incluso internacionalmente, que tiene una marcada injerencia en los homicidios, por ejemplo. Esa relación que puede ser difícil de captar nos llevó a hacer este primer informe, con la idea de que pueda convertirse en algo periódico.

Recopilaron información pública y la sintetizaron. Tarre destaca esta condición del libro; lo que tiene ya se sabe, pero no se había relacionado.

“Escribimos a dos manos según nuestras áreas de experticia. Ambos revisamos todo, por supuesto, y vimos las cosas más de fondo, las estrategias que se aplican afuera y compararlo con lo que se hace. Tuvimos el honor de que Baltasar Garzón viera el material, le pareció interesante e hizo un ensayo en el prólogo que plantea cómo el aislamiento de Venezuela no ayuda para nada en estos temas. Él anda en una cruzada, que ojalá tenga éxito, para que la corrupción tenga el mismo tratamiento en tribunales internacionales que el terrorismo, que esos delitos no caduquen y que no sea posible esa imagen del tipo que robó un dinero y se fue a vivir tranquilo a otro sitio”.

Para Tablante, la corrupción compra impunidad y los indicadores de violencia se escapan del control del Estado. “El aparato judicial se enfoca en la represión a los más pobres, a quienes no tienen cómo comprar impunidad. Lo mismo ocurre en las cárceles: los pranes controlan dinero y establecen relaciones de corrupción con los guardianes”. Al político aragüeño le preocupa que aquí no se hable de la delincuencia organizada financiera, que se mueve con el diferencial cambiario, en la manipulación de derivados financieros, en el alto poder político. “Alejandro Andrade fue presidente de Bandes y Banfoandes, y tesorero de la república, y se convirtió en cómplice de pseudo empresarios que se pusieron de acuerdo para saquear las finanzas públicas. Sin ese cómplice esos delitos no son posibles. Andrade usaba dinero presupuestado para otros fines para otorgárselo a Ricardo Fernández Ciliberto o a Gonzalo Tirado para operaciones de alto riesgo, que finalmente el Estado tuvo que cubrir con más fondos. La nación sufrió un daño patrimonial de 30 millardos de dólares. Aportamos un dato que creemos novedoso: el eje de esta delincuencia organizada que se apoya en el binomio corrupción impunidad, es el militar que se sale del deber ser de la FANB y controlan las chequeras de la administración pública”.

Marcos Tarre habla de gente que ayudó desde el sector público, y de otras personas que no querían ver su nombre impreso en el libro. “Lo que puede hacer el ciudadano común con este trabajo”, agrega, “es empezar a relacionar ideas, a darse cuenta de que, si al lado tuyo vive un corrupto, ese es alguien más que un vivo, un tipo que logró que lo pusieran donde hay. La corrupción tiene que ver con los altísimos niveles de impunidad que vivimos y eso permite que haya tantos asesinatos. La corrupción no es un problema aislado. Nosotros esperamos que Estado delincuente tenga cierto impacto en la sociedad, que se empiece a hablar más de la delincuencia organizada. Quisimos romper el aspecto académico sobre el tema. Planteamos que hay una delincuencia organizada generalizada que impacta en la inseguridad de todos y que en Venezuela requiere un tratamiento distinto al que pueden hacer otros países con policías más sofisticadas”. El libro ya fue enviado a Nicolás Maduro y Henrique Capriles, así como otros actores políticos y sociales.

“Hacemos varias propuestas, en las que no hay nada que inventar”, concluye Tablante. “Venezuela es parte de una serie de acuerdos multilaterales en los que debe hacer valer sus compromisos”.

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