Cuaderno de notas | Trotalibros y un farero, por Harrys Salswach

En este Cuaderno de notas, Harrys Salswach nos narra la historia de Trotalibros, una editorial fundada por un popular booktuber español.

Títulos publidcados por Trotalibros Editorial

El amarillo luminoso se abre paso por la cubierta de cada libro. Es la luz de un faro que guía a aquellos marineros que en la mar agitada pierden la orientación.

De pronto los lectores podrían ser esos marineros que se echan a unas aguas bravías, bajo una tormenta incesante que amenaza con hacer sucumbir la embarcación. Solo en España la producción anual ronda los ochenta mil títulos, que no ejemplares, léase bien. Echarse a esa tormenta (marisma) de novedades es un desafío de temerarios, tanto para lectores como para los propios editores.

De alguna manera las editoriales con huella personal son faros que con su luz intermitente indican que la costa está cerca, muy cerca, o lejos, muy lejos, en todo caso, que hay costa y puerto sea cual sea la circunstancia. Son la orilla calma desde donde ver la tormenta a resguardo.

Cual farero, solitario en su mesa de edición, Jan Arimany no se lanzó al vasto mar de la edición sin conocer las tormentas.

Todo comenzó con un blog de reseñas y críticas literarias del mismo nombre, que viene dado como reconoce a los lectores: trotamundos. Pero el propio Jan sintió que aquello no era lo que estaba buscando.

Probó como booktuber y de alguna manera descubrió que lo suyo era hablar de libros y no escribir sobre ellos (que seguiría siendo un placer, pero era como si solo estuviese manteniendo el faro a tono, sin encenderlo).

En la red de videos encontró la vía para acercarse a un público que cautivó con su entusiasmo, inteligencia y jovialidad. Entonces decidió subir a la linterna y encender la bombilla que ilumina cada cubierta de los libros publicados desde el 2021.

 

Trotalibros Editorial es el propio faro, en sus cimientos rompen las olas más raudas del mercado editorial, y su luz no deja de girar mientras anuncia tierra firme entre ráfagas de viento. Y es esa impresión personal la que termina por darle unicidad y autenticidad a un catálogo. No todo son tormentas. También hay días apacibles donde la mar refleja el cielo azul.

Graduado en Derecho y con especialidad en propiedad intelectual, con formación editorial inglesa, este joven andorrano ejerce la abogacía, pero su oficio es el de editor. Y lo lleva con un entusiasmo contagioso.

Trotalibros Editorial rescata obras olvidadas; sabemos que esto no es una innovación, sin embargo, termina por serlo en sus manos.

La formación profesional parece, visto hoy, una premonición. El diseño minimalista de Trotalibros Editorial rompe con la redundancia de significados entre títulos, imágenes y contraportadas habitual en el medio hispanoamericano de la edición.

Trotalibros Editorial deja el faro que lo identifica, signo reconocible para sus seguidores de las redes, en el lomo, y es la luz amarilla la que invade la cubierta sobre la repetición de un figura cuyo sentido el lector debe inferir o descubrir.

Los colores de cada cubierta dan cuenta de un carácter, son una textura, una interrogante que tienta o persuade al lector. Como he comentado en alguna que otra ocasión, la historia contenida en un libro comienza desde la cubierta.

Veamos que el título con el que Arimany estrenó su andadura editorial fue toda una exposición de principios. Las correspondencias significan. No perdamos esto de vista. El booktuber con unos veinte mil seguidores abre su catálogo con una historia que está en las antípodas gustativas de los usuarios de estos medios.

Una novela sobre una novela

La guardia es una novela de un estilo singular, es la única narración del poeta y marinero griego Nikos Kavadías. Dar con los derechos le costó mucho tiempo a Jan. La heredera de Kavadías, su sobrina, es una anciana octogenaria que solo habla griego y vive en Atenas. Las travesías del Phyteas bebe de la tradición clásica griega, evidentemente de Homero, los tripulantes son odiseos, pero ya entrados en la modernidad, quizás sin una Ítaca a la cual volver, sin una Penélope que teje y desteje, es decir, hombres sin fe.

Con un lenguaje árido y preciso, los diálogos entre los marineros se tornan poesía. La melancolía y la nostalgia emergen de cada recuerdo, de cada deseo satisfecho o no, de cada anhelo y desgracia, de cada limosna de amor, del fondo de las botellas, de las soledades que llevan consigo los hombres que se echan a la mar.

Se suele confundir estos días la sinceridad con la crudeza, la honestidad con el desparpajo, y la condición humana con la vileza, cuando ya no están por completo identificadas. Estos marineros se cuentan sus desventuras porque de eso están hechos, de historias; en esos contares la propia carne mancillada deja paso a la ternura de unos hombres sacudidos por la mar y la herrumbre de un barco que se adentra en un infierno, el de la propia alma cuando está despojada de trascendencia, cuando se ha encadenado a los apetitos más inmediatos y desdibuja lo que de humanos e hijos de Dios tenemos los hombres.

Cada título de Trotalibros Editorial lleva un epílogo del propio editor. Es un gesto y un recordatorio de sus comienzos. En él explica las motivaciones que le llevaron a publicar cada libro. Esos epílogos, si Arimany sigue bajo el cuidado de la linterna, podrían conformar el diario de un solitario farero que cubre cada día su guardia en la costa de los libros.

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