Editorial Dahbar / ¿Qué hacemos con la diáspora venezolana?
¿Qué hacemos con la diáspora venezolana?
Tomás Páez presenta su nuevo libro, fruto de una investigación de décadas que busca soluciones para la reinserción de la diáspora venezolana.

El sociólogo Tomás Páez presenta su nuevo libro, fruto de una investigación de décadas que busca promover soluciones para la reinserción de la diáspora venezolana, y cuya introducción introducimos a continuación.
Un enfoque innovador
En 2013 nace, formalmente, el “Proyecto Global de la Diáspora Venezolana”. Su propósito, construir la estrategia de Gobernanza de un éxodo que hace de Venezuela uno de los países más cosmopolitas del mundo.
Desde sus comienzos concebimos la migración venezolana como un fenómeno beneficioso, para todos: tanto para el migrante, como para las comunidades de acogida y origen. Un fenómeno social que expresa la circulación del capital humano como consecuencia de la terrible crisis humanitaria en Venezuela.
Como afirma Jorge Durand, “empezamos mal si lo consideramos como un problema o hablamos de crisis migratorias. No se puede hablar, e insistir, como se ha hecho últimamente, en que hay que intervenir en las causas de la migración y al mismo tiempo hablar de la migración como problema, es una contradicción”.
Plataforma de la Diáspora Venezolana (PDV): articulación y aprovechamiento del talento
Conscientes de la centralidad del capital humano de la diáspora y del papel que puede desempeñar en la recuperación de la democracia para iniciar el proceso de reconstrucción del país, propusimos crear la “Plataforma de la Diáspora Venezolana” (PDV). La plataforma como instrumento de articulación y aprovechamiento transfronterizo de las habilidades, conocimientos y competencias de los migrantes venezolanos en el planeta. Para lograr ese objetivo era necesario, realizar el primer estudio global, construir el primer Observatorio y desarrollar un trabajo con las organizaciones de la diáspora.
La indagación inicial ambicionaba el conocimiento, comprensión y caracterización de los migrantes venezolanos, sus percepciones, emociones, intereses, duelos y nostalgias, también las razones de su decisión de migrar y de su interés, disposición y compromiso a participar en la reconstrucción de Venezuela. Los resultados de la investigación permiten identificar las distintas causas intervinientes y, en particular, las relacionadas con el asedio a las libertades, la pluralidad y la democracia.
Migración, prejuicios y xenofobia
El tema migratorio, cada vez más presente en la agenda política global, está plagado de prejuicios y falacias sin fecha de caducidad. Los efectos positivos de toda diáspora y el rechazo xenófobo que se producen, tanto en los países de origen, como de acogida, demandan una mayor atención y coordinación internacional y ello exige desmarcarse de ideologías y creencias contrarias a los derechos humanos.
La ruptura con esquemas aherrumbrados, localismos y nacionalismos estériles, es una condición necesaria para poder avanzar en la Estrategia de Gobernanza de la Diáspora, pues el fenómeno migratorio interpela la noción de Estado-Nación, insuficiente para cobijar la novedosa realidad, transfronteriza y transnacional. Esa original realidad, exige de una Gobernanza que trasciende fronteras, abarcar las dimensiones legales, políticas, institucionales y económicas del caso.
La diáspora venezolana como embajadora y promotora de cooperación global
Los millones de nuevos embajadores, agregados culturales, científicos, comerciales y demás integrantes de la diáspora venezolana, poseen información de primera mano y de extraordinaria importancia para empresas e instituciones de los países de acogida y de origen. Su presencia facilita la cooperación y la internacionalización, lo que es de enorme relevancia en una economía globalizada.
Perfil del migrante venezolano: juventud, educación y economía informal
El perfil demográfico del flujo migratorio venezolano se caracteriza por su juventud, razón por la cual se habla de bono demográfico. Casi la mitad de esta población son mujeres y en algunos países ellas superan levemente el porcentaje de hombres. Su nivel de formación es elevado y en general, en términos de años de escolaridad, supera a los nacionales de la comunidad de acogida. Más de dos tercios residen en países de Latinoamérica y del Caribe y se desempeñan, como lo hace más del 50% de la fuerza laboral de la región, en la “economía informal”. En el terreno laboral el migrante venezolano tiene mayores probabilidades de ingresar en ese sector de la economía.
Un estudio clave
El estudio que nos ocupa, proporciona información útil para comprender el inédito fenómeno migratorio venezolano: las razones del éxodo, el perfil del migrante, el grado de integración a la comunidad de acogida, el papel de las organizaciones de las que se ha dotado, la inclinación al retorno, el compromiso y la disposición a ser parte del proceso de recuperación de la democracia y la reconstrucción del país. El migrante, la persona, constituye el activo más importante de empresa o país y como nos advierte Robert Guest, «contribuye a la reducción de la pobreza global».
La magnitud del éxodo venezolano
Por fortuna, los impedimentos impuestos al libre tránsito de personas, en particular en Sur, Centro y Norte América, se han reducido pese a los esfuerzos de algunos en contra de toda migración. Ha sido así, gracias a la contundencia de las evidencias de la relación entre migración y desarrollo y también a la clara necesidad de mano de obra joven en edades reproductivas.
Cuando presentamos los resultados del estudio el número de migrantes venezolanos era de aproximadamente un millón seiscientas mil personas (1.600.000), hoy la cifra roza los nueve millones (9.000.000), es decir, cerca de un tercio de la población del país. El mayor y más veloz éxodo del mundo occidental.
Venezuela, dejaba de ser país de inmigrantes, con quienes se modeló la composición social y demográfica de la ciudadanía venezolana, se convirtió en un país de emigrantes. La “circulación del capital humano” la ejemplifican los migrantes que fueron acogidos en Venezuela: cultivaron relaciones con familiares y amigos de su localidad de origen, intercambiaron ideas, realizaron inversiones y entablaron nexos y alianzas.
El flujo migratorio venezolano continúa
El éxodo de los venezolanos ocurrió primero, de forma casi imperceptible, luego de forma masiva e incesante. Ni la pandemia, ni la postpandemia han podido detenerla y en los primeros meses del presente año, varias decenas de miles de venezolanos se dirigen a Brasil, a Colombia, a Sur América, o atraviesa el Darién con destino a Estados Unidos. El país se transformó en el emisor del mayor flujo migratorio del mundo occidental, sin que mediase una confrontación bélica o un desastre natural de extraordinarias dimensiones.
De hecho, se produce en el período de mayores ingresos de la historia de Venezuela, muy por encima de los recursos percibidos previamente, durante los 40 años de democracia. La confluencia de estas realidades, convierte al país en un espacio sin igual, único, para el estudio, el análisis, el diseño y la ejecución de estrategias migratorias.
De país receptor a emisor: una nueva geografía migratoria venezolana
En el Siglo XX y más específicamente en el segundo lustro de la década de los 30, se estableció en Venezuela el marco legal e institucional con el propósito de atraer migrantes, fundamentalmente europeos. Las élites económicas, políticas y culturales del país promovían entonces la inmigración, pero hoy, a casi un siglo de distancia, la realidad es otra, millones de venezolanos amplían las fronteras y las oportunidades, forjando así una nueva geografía. Esto, hace necesaria e imprescindible una estrategia de gobernanza para que esta diáspora venezolana, este inmenso capital humano, pueda asegurar su desarrollo.
Perspectiva y Enfoque: Rompiendo Esquemas en la Gobernanza de la Diáspora
A lo largo del texto expondremos la perspectiva y supuestos teóricos, así como la dimensión empírica de la estrategia. Nos valemos de la experiencia acumulada en el trabajo con las organizaciones y asociaciones de la diáspora y de su proceso de entrelazamiento transnacional. El enfoque que utilizamos se desmarca, es una ruptura, con esquemas en boga, con creencias y prejuicios muy arraigados en las esferas académicas y políticas. La finalidad es asegurar el aprovechamiento de las habilidades, competencias, conocimiento y rede de las personas, tanto en las comunidades de origen, como en las de acogida.



















